Psicoanálisis, Estructuras Sociales, Criminología, Mediación, Perspectiva de Género y Justicia Restaurativa.
- abogadodefamiliays
- 31 dic 2024
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Actualizado: 1 ene 2025
by Sergio G. Benaroya
Introducción
El psicoanálisis ofrece una perspectiva sobre el comportamiento humano, enfatizando que tanto los aspectos conscientes como los inconscientes juegan un papel en nuestras acciones.
El Consciente se refiere a las ideas, emociones y pensamientos que están presentes en nuestra mente en un momento específico. Este nivel incluye: conciencia actual (las experiencias, pensamientos y emociones que estamos viviendo en el presente) y memoria a corto plazo (información reciente que sigue activa en nuestra mente).
El Inconsciente contiene deseos, recuerdos y emociones que no son accesibles de manera directa a la conciencia, pero que pueden afectar nuestro comportamiento. Este nivel incluye: sentimientos o deseos reprimidos (aquellos que han sido suprimidos por razones sociales o personales), experiencias traumáticas (recuerdos dolorosos o embarazosos que han sido eliminados de la memoria consciente), y emociones ocultas (sentimientos que no reconocemos o preferimos no admitir).
El psicoanálisis sostiene que lo consciente y lo inconsciente están en constante interacción. Las emociones o deseos que residen en el inconsciente pueden manifestarse a través de proyecciones hacia otras personas o situaciones. Mecanismos como la negación, la racionalización o la proyección actúan para proteger la conciencia de los contenidos perturbadores del inconsciente. Además, los síntomas psicosomáticos y los problemas físicos o emocionales pueden ser expresiones de conflictos internos no resueltos.
Estructuras sociales
La relación entre civilización e individuo según Freud es fundamentalmente conflictiva y está marcada por la necesidad de sacrificio y renuncia. Freud sugiere que sin un avance significativo en la regulación de las relaciones humanas y sin una transformación en la actitud hacia las exigencias culturales, el descontento podría crecer y amenazar la estabilidad social. En última instancia, Freud plantea un dilema: ¿es posible construir una cultura que satisfaga tanto las necesidades individuales como las colectivas sin recurrir a la coerción? Este interrogante sigue siendo relevante en el análisis contemporáneo de las dinámicas culturales y sociales.
En "El porvenir de una ilusión", Sigmund Freud aborda la compleja relación entre la civilización y el individuo, destacando varios aspectos clave que tienen profundas implicaciones para el futuro de la cultura.
Freud caracteriza la civilización como un sistema que impone restricciones y sacrificios a los individuos para permitir la convivencia en sociedad. Esta coerción es necesaria para regular las relaciones humanas y garantizar la supervivencia colectiva. La civilización, en este sentido, actúa como un contrapeso a los instintos naturales del ser humano, que tienden a ser destructivos y antisociales.
Freud señala que los individuos deben renunciar a ciertos instintos para poder vivir en armonía con los demás. Esta renuncia genera tensiones internas y descontento, ya que los hombres sienten el peso de las exigencias culturales. La civilización debe defenderse contra los impulsos destructivos de los individuos, lo que se traduce en la creación de instituciones, leyes y normas sociales. Estas estructuras no solo regulan la distribución de bienes, sino que también buscan mantener el orden social frente a las tendencias antisociales.
Freud identifica dos aspectos fundamentales de la cultura. Por un lado, la cultura implica el dominio sobre las fuerzas naturales, lo que permite a los seres humanos satisfacer sus necesidades básicas. Por otro lado, la cultura también se ocupa de regular las interacciones entre los individuos, lo que incluye la distribución de recursos y el establecimiento de normas morales.
Esta dualidad implica que cualquier avance en el dominio de la naturaleza debe ir acompañado de un progreso en la regulación de las relaciones humanas. Sin embargo, Freud es pesimista respecto a este último aspecto, sugiriendo que, a lo largo de la historia, los avances en la regulación social han sido insuficientes.
Freud enfatiza la importancia del derecho como un pilar fundamental de la sociedad. Sin él, los instintos humanos podrían desbordarse, llevando al desorden y al conflicto.
Freud sostiene que la civilización requiere de la represión de ciertos instintos naturales (como la agresión y la sexualidad) para mantener el orden social. El derecho es una herramienta que facilita esta represión al establecer límites y sanciones para quienes no los respetan.
Esta represión es necesaria para evitar conflictos y garantizar la seguridad de los individuos dentro de la sociedad.
Freud también señala que el derecho está íntimamente relacionado con la moral. Las leyes reflejan los valores y normas morales de una sociedad en un momento dado. Por lo tanto, el derecho no solo regula comportamientos, sino que también refleja la ética colectiva.
Sin embargo, las normas morales pueden variar entre diferentes culturas y épocas, lo que implica que el derecho debe adaptarse a estos cambios para seguir siendo relevante.
Desde una perspectiva psicológica, Freud sugiere que la existencia de un marco legal ayuda a los individuos a manejar sus deseos y emociones. La ley proporciona un sentido de seguridad y estructura, lo cual es esencial para el bienestar psicológico.
La ausencia de derecho podría llevar a un aumento de la ansiedad y el conflicto interno, ya que las personas no tendrían un marco claro para entender sus acciones y las de los demás.
El enfoque de Freud sobre el derecho como una creencia y un subterfugio ofrece una visión crítica acerca de cómo las estructuras legales y sociales pueden estar influenciadas por factores psicológicos subyacentes. A pesar de que esta perspectiva ha recibido críticas, resulta útil para entender tanto comportamientos legales como ilegales y para formular estrategias efectivas.
Ámbito Jurídico
El psicoanálisis y el derecho son dos áreas que, a pesar de sus diferencias, presentan importantes intersecciones. El psicoanálisis se enfoca en el análisis del inconsciente y las dinámicas psicológicas que afectan el comportamiento humano, mientras que el derecho se encarga de regular las interacciones sociales y asegurar justicia e igualdad.
Desde la perspectiva psicoanalítica, el inconsciente contiene deseos, recuerdos y emociones que no son accesibles de manera directa a la conciencia, pero que pueden influir en nuestras acciones. Este enfoque reconoce que muchas conductas humanas tienen raíces profundas en el inconsciente.
El psicoanálisis puede ser útil para desentrañar las motivaciones subyacentes que impulsan ciertos comportamientos legales o ilegales, lo cual es especialmente relevante en situaciones que involucran crímenes violentos, abusos o delitos sexuales.
Derecho Penal
El psicoanálisis introduce una dimensión inconsciente que cuestiona la lógica jurídica, ya que puede existir culpabilidad incluso sin una conciencia explícita. La intersección entre estas dos perspectivas permite analizar cómo el derecho penal y el psicoanálisis construyen diferentes formas de entender la culpabilidad y su relación con la subjetividad humana. Mientras que el derecho penal busca claridad y certeza mediante principios como "no hay pena sin culpa", el psicoanálisis ofrece una visión más compleja y dinámica que desafía estas categorías tradicionales.
En el contexto del delito, el encubrimiento y las motivaciones inconscientes son aspectos importantes para considerar. Una persona puede intentar ocultar su implicación en un crimen por razones que no son completamente conscientes. Las motivaciones detrás de un delito pueden estar ligadas a deseos reprimidos, traumas o conflictos internos.
El encubrimiento se presenta como una estrategia psicológica destinada a ocultar o disimular comportamientos que podrían resultar perjudiciales o incómodos para el individuo. En el ámbito legal, esto puede manifestarse de diversas maneras: el acusado puede negar los hechos a pesar de las evidencias claras, atribuir sus acciones a otros o justificar sus conductas con argumentos superficiales.
Estas conductas analíticas son relevantes en casos penales, donde la evaluación psicológica busca identificar los factores subyacentes que han influido en el comportamiento del acusado. El psicoanálisis sostiene que muchas acciones humanas, incluidos los crímenes, pueden estar impulsadas por deseos o conflictos inconscientes. Por ejemplo, la represión implica que un individuo oculta deseos o recuerdos que podrían ser dañinos si se hicieran conscientes, mientras que la sublimación permite canalizar deseos conflictivos hacia actividades socialmente aceptables.
En el ámbito jurídico, entender estas motivaciones puede ser notable para determinar la responsabilidad penal y diseñar estrategias de rehabilitación más efectivas. Sin embargo, la integración del psicoanálisis en la evaluación de la responsabilidad penal plantea varios dilemas éticos que deben ser abordados con rigor y cuidado. Estos dilemas surgen principalmente por las características intrínsecas del psicoanálisis y su aplicación en un contexto legal tan estricto como el de la responsabilidad penal.
La culpabilidad en el derecho penal se basa en un principio jurídico que exige una participación consciente y deliberada del sujeto en la comisión de un acto ilícito. En contraste, desde la perspectiva psicoanalítica, la culpabilidad se entiende como un sentimiento inconsciente que opera más allá de la conciencia, relacionado con las dinámicas internas del individuo. Estas diferencias resaltan las distintas visiones sobre la subjetividad humana y su relación con los actos delictivos.
La culpabilidad en el marco del derecho penal se fundamenta en la capacidad del autor del acto ilícito para comprender la naturaleza criminal de su acción, lo cual está determinado por la presencia o ausencia de conciencia al momento de llevar a cabo el hecho.
Desde la óptica psicoanalítica, una persona puede experimentar culpa incluso si no ha sido responsable del acto.
Esto representa un desafío para la lógica jurídica al introducir un componente inconsciente que no puede ser medido directamente. El psicoanálisis define la culpabilidad como un sentimiento inconsciente vinculado a una necesidad interna de castigo. Freud destacó la distinción entre esta forma de culpabilidad y el remordimiento consciente, relacionándola estrechamente con el inconsciente y con instancias represivas como el superyó.
Criminología Forense
Las representaciones sociales sobre la peligrosidad pueden afectar las decisiones judiciales y perpetuar estigmas hacia ciertos grupos sociales. La etimología de la palabra "crimen", que implica juicio y discernimiento, está estrechamente relacionada con las concepciones contemporáneas de culpa y responsabilidad en el ámbito del derecho. La evolución de este término muestra una transición desde una simple descripción de actos ilícitos hacia una comprensión más compleja que abarca aspectos morales, psicológicos y sociales. Esta transformación es importante para entender cómo se estructura el sistema penal actual y cómo se aborda la responsabilidad individual en el contexto jurídico.
El concepto de "peligrosidad" no solo impacta en la forma en que se evalúa a los individuos, sino que también tiene profundas implicaciones para la justicia social y la equidad en el tratamiento legal. La categorización de personas como "peligrosas" puede resultar en medidas preventivas y sanciones más severas, perpetuando estigmas sociales que afectan a grupos enteros y convirtiendo al sistema penal en un mecanismo de control social en lugar de un medio para lograr justicia.
La distinción entre acting-out y pasaje al acto proporciona una perspectiva valiosa sobre el comportamiento criminal, resaltando la complejidad de las motivaciones humanas detrás de estos actos. Estos conceptos tienen profundas implicaciones para la justicia, sugiriendo la necesidad de enfoques más integrales que consideren la salud mental y el contexto social en la evaluación y tratamiento de los delincuentes.
El acting-out se refiere a un comportamiento impulsado por angustia emocional, mientras que el pasaje al acto implica una pérdida de control. Esta distinción es fundamental para los profesionales del derecho y la psicología, ya que permite una mejor comprensión de las motivaciones detrás del comportamiento criminal. Por ejemplo, un individuo que actúa por acting-out podría requerir ayuda y tratamiento, mientras que uno que comete un pasaje al acto podría ser considerado más peligroso y estar sujeto a sanciones más severas.
En el ámbito judicial, estas definiciones son esenciales para evaluar la responsabilidad penal. Es crucial determinar si el individuo estaba en condiciones de comprender la naturaleza de su acción y si actuó con intención o impulsivamente. Esto puede influir en la decisión sobre si se necesita un enfoque terapéutico o punitivo.
Las implicaciones para la justicia incluyen la necesidad de abordar tanto las necesidades emocionales como sociales de los individuos en riesgo. Para aquellos que actúan por acting-out, ofrecer tratamiento psicológico puede ser más efectivo que una condena estricta. En el caso del pasaje al acto, aunque es necesario prevenir futuros delitos, también es vital proporcionar tratamiento para abordar las causas subyacentes del comportamiento violento.
Comprender estos conceptos puede contribuir al desarrollo de programas de prevención del delito que atiendan tanto las necesidades emocionales como sociales de los individuos en riesgo, reduciendo así la probabilidad de que ocurran acting-out o pasajes al acto.
Pericias
Los psicólogos forenses pueden utilizar técnicas psicoanalíticas para evaluar la capacidad mental de los acusados, identificar factores psicológicos que puedan haber influido en su comportamiento y determinar si son responsables penalmente.
En los casos judiciales, las pericias psicológicas deben abordar tanto los criterios jurídicos como los psicoanalíticos para proporcionar una evaluación completa del autor del acto. Se critica que se reduzca la culpabilidad a una cuestión de expertos y sujeta a mediciones técnicas, lo que puede llevar a una simplificación del concepto y obviar su dimensión subjetiva y psicológica. Además que la creciente influencia de los expertos en el ámbito judicial podría instrumentalizar conceptos complejos como la culpabilidad, afectando tanto la autonomía judicial como la comprensión integral del acto delictivo y su significado subjetivo.
La evaluación psicológica tiene como objetivo identificar los factores subyacentes que han influido en el comportamiento del acusado. Desde la perspectiva del psicoanálisis, especialmente en las corrientes freudianas y lacanianas, se ofrece una comprensión profunda de cómo los procesos inconscientes moldean el deseo humano y su relevancia en el ámbito del derecho penal.
Aunque entrevistar a un delincuente condenado no es una práctica habitual, está comenzando a ser adoptada como una manera de mejorar su tratamiento. No se trata de reparar al individuo, sino de facilitar su rehabilitación. A menudo, los internos se expresan bajo presión, motivados por temores relacionados con la evaluación de los profesionales y la posibilidad de obtener libertad condicional. La práctica profesional debe adherirse a principios éticos y considerar al sujeto como un igual del terapeuta; sin embargo, las expresiones de los internos pueden perder autenticidad debido a estas presiones.
Mediación y Psicoanálisis
La mediación ofrece un marco organizado para resolver conflictos, mientras que el psicoanálisis proporciona herramientas que permiten una comprensión más profunda de las emociones y la psicología de las partes implicadas. La combinación de ambos enfoques puede resultar en una resolución más efectiva y duradera de los conflictos interpersonales.
El psicoanálisis puede ofrecer un marco para entender las emociones y los conflictos internos que impactan a las partes durante la mediación. Al identificar las motivaciones inconscientes, el mediador puede facilitar un diálogo más profundo y significativo.
Además, la mediación puede beneficiarse de los principios psicoanalíticos al crear un ambiente seguro donde las partes se sientan cómodas expresando sus emociones y experiencias. Esto puede ayudar a reducir tensiones y permitir una comunicación más efectiva.
En el contexto de la mediación, el psicoanálisis puede asistir a las partes en la reconfiguración de sus identidades en relación con el conflicto. Al examinar cómo se perciben a sí mismas y a los demás, pueden descubrir nuevas maneras de interactuar y resolver sus diferencias.
Frecuentemente, los conflictos interpersonales tienen raíces en problemas internos no resueltos. El psicoanálisis puede ayudar a las partes a abordar estos problemas personales, lo que puede facilitar una resolución más efectiva durante la mediación.
La comprensión psicoanalítica de las emociones humanas puede fomentar la empatía entre las partes en conflicto. Al reconocer las luchas internas del otro, es más probable que se encuentren soluciones que consideren las necesidades y sentimientos de todos los involucrados.
Perspectiva de Género.
El psicoanálisis ha sido utilizado como herramienta para comprender y abordar problemas sociales y psicológicos que afectan a las personas y, por ende, a las comunidades.
La perspectiva de género es un enfoque que busca reconocer y abordar las desigualdades basadas en el sexo y el género. En este contexto, el psicoanálisis ha sido utilizado para analizar cómo las dinámicas psicológicas influyen en las relaciones de poder y en las manifestaciones de discriminación.
La obra de Rita Segato, "Las estructuras elementales de la violencia", explora cómo las dinámicas psicológicas influyen en las relaciones de poder y en las manifestaciones de violencia en la sociedad. Este enfoque ha sido relevante para entender fenómenos como el feminicidio y otras formas de violencia contra las mujeres.
La articulación entre psicoanálisis y antropología en el trabajo de Rita Laura Segato ofrece un marco comprensivo para entender la violencia como un fenómeno complejo que está profundamente arraigado en las estructuras sociales y culturales.
Segato destaca la relevancia de la colaboración entre el derecho y la comunicación para abordar las raíces culturales de la violencia. Indica que las estructuras de género y poder influyen en cómo se perciben las identidades de víctima y agresor. El psicoanálisis puede ayudar a desmantelar estas percepciones, permitiendo que los individuos se reconozcan más allá de sus roles asignados. Ella utiliza el concepto de "escena original" para referirse a la dinámica familiar y social que establece las bases de las relaciones de género. Esta escena es analizada desde una perspectiva psicoanalítica, donde se exploran las relaciones entre padres e hijos y cómo estas influyen en la construcción de identidades masculinas y femeninas.
Justicia Restaurativa.
La justicia restaurativa se encuentra en un ámbito donde se entrelazan el derecho y la psicología. Mientras que la ley establece un marco para la reparación, es el entendimiento psicológico el que facilita una verdadera reconciliación.
La relación entre el psicoanálisis y la justicia restaurativa es un campo de estudio que busca entender cómo las dinámicas emocionales y psicológicas de los individuos pueden influir en los procesos de reparación y reconciliación tras un delito. El psicoanálisis proporciona herramientas para desentrañar las motivaciones subyacentes de los comportamientos violentos. A través del análisis de la subjetividad, se pueden investigar las experiencias traumáticas que llevan a un individuo a cometer actos de violencia. En el contexto de la justicia restaurativa, esta comprensión es de relevancia, ya que permite abordar no solo el acto delictivo, sino también las heridas emocionales y psicológicas tanto de la víctima como del agresor.
Al examinar las dinámicas psicológicas que subyacen al comportamiento violento, se pueden crear espacios de diálogo y reparación que beneficien tanto a las víctimas como a los infractores. Este enfoque trasciende la búsqueda de justicia legal, promoviendo una justicia más humana y fomentando una sociedad más pacífica y comprensiva.
La justicia restaurativa se centra en reparar el daño causado por el delito, buscando restaurar las relaciones entre las partes involucradas. El psicoanálisis puede contribuir a este proceso al crear un entorno seguro donde tanto la víctima como el agresor puedan expresar sus emociones y narrativas. La comunicación abierta y el entendimiento mutuo son esenciales en la justicia restaurativa; el psicoanálisis ayuda a desentrañar los conflictos internos y las proyecciones que pueden obstaculizar este diálogo.
En el proceso de justicia restaurativa, esto puede facilitar una transformación en la identidad del agresor, quien puede llegar a ver su comportamiento violento como parte de una historia más amplia que incluye traumas y heridas no resueltas.
Comprender las raíces psicológicas de la violencia es fundamental para prevenir futuros delitos. La justicia restaurativa, al enfocarse en la rehabilitación del agresor, busca romper el ciclo de violencia. El psicoanálisis puede ofrecer intervenciones terapéuticas que ayuden al agresor a trabajar en sus problemas subyacentes, promoviendo así un cambio duradero en su comportamiento.
Bibliografía
Freud Sigmund (1900) La Interpretación de los Sueños.
Freud Sigmund (1927) El Porvenir de una Ilusión.
Gerez Ambertín, M. (2009) Culpa, responsabilidad y castigo en el discurso jurídico y psicoanalítico, III.
Lacan, J. (1959/1960). Seminario 7. La Ética del Psicoanálisis.
Manasseri, A. R.: (2005) La culpabilidad en derecho y psicoanálisis.
Segato R. L. (2003) Las Estructuras Elementales de la Violencia. Ensayos sobre Género entre la antropología, el psicoanálisis y los derechos humanos.

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